Presente y futuro de la alianza estratégica Perú-Brasil
De magnitud y alcance geopolítico continental y global, establece un horizonte de oportunidades, pero también de retos y precauciones.
La alianza estratégica Perú-Brasil ha sido definida, en términos directos y escuetos, como la consolidación de las relaciones entre las dos naciones vecinas con el objetivo de establecer entre ellas una integración profunda con un sentido de proyección económica, política y social.
La base de esta alianza es la conexión vial, a través de la carretera Interoceánica, cuyo desarrollo y aprovechamiento implica infraestructura, transporte y logística como toda obra de progreso.
Con su realización se espera no solo una mayor integración y desarrollo para el Perú y Brasil, sino también la integración de toda Sudamérica, ya que al funcionar como puente entre el Mercosur y la Comunidad Andina de Naciones, la alianza echará las bases para la creación del gran Mercado del Sur.
Por lo tanto, la alianza estratégica con Brasil tiene una magnitud y alcance geopolítico continental y global, lo que establece un horizonte de oportunidades, pero también de retos y precauciones, en un tablero de intereses mundiales, donde se confrontan potencias económicas del hemisferio Norte y sus aliados en el cono Sur.
El objetivo estratégico es constituirse en los próximos veinte años en la potencia económica del hemisferio Sur y la quinta economía del mundo, en el eje de la integración del continente sudamericano y en un espacio de desarrollo humano, creatividad cultural, innovación tecnológica y bienestar de una sociedad plural y pacífica.
Retos y precauciones
Según el Instituto del Sur, la alianza plantea los siguientes retos:

-Concretar la inversión vial, portuaria y de suministros necesaria para facilitar la actividad industrial, logística y comercial de los corredores económicos binacionales.
-Fortalecer las competencias profesionales (técnicas, científicas y de innovación) de la fuerza laboral del Perú.
-Implementar programas estratégicos de innovación tecnológica en biotecnología, nanotecnología, nuevos materiales, energías limpias y tecnología informática.
-Alcanzar niveles óptimos de educación, salud, nutrición, seguridad y justicia para la población, que aseguren alta productividad y armonía social.
-Garantizar la estabilidad macroeconómica y jurídica para las inversiones.
-Fortalecer un Estado regulador de la actividad económica que promueva la libre competencia.
Pero frente a la alianza, recomienda el Instituto del Sur, también deben observarse precauciones como la de preservar el ambiente, las reservas naturales y los espacios de hábitat de las comunidades indígenas y asegurar que la apertura, el intercambio y el flujo de bienes, servicios, capitales y personas sea recíproco y compensado.
Asimismo, debe garantizarse una sociedad estratégica equilibrada que evite la dominación económica de cualquiera de sus partes y el establecimiento de relaciones horizontales entre ciudadanos y trabajadores de ambos Estados.
Acuerdos y realidades
Desde el 2006 está en vigencia un Acuerdo de Complementación Económica (ACE Nº 58), suscrito entre los gobierno de Lima y Brasilia. Seis años después los resultados de esos acuerdos tienen sus luces y sus sombras, aunque las sombras solo están del lado peruano.
Un estudio del Observatorio Económica del BBVA Banco Continental reveló que si bien el intercambio de bienes y servicios entre el Perú y Brasil se ha duplicado desde que se firmó el ACE N° 58, al pasar de US$1.400 millones en el 2005 hasta cerca de US$3.000 millones en el 2010, el país carioca solo compra al Perú el 1% de lo que adquiere al resto del mundo.

Las compras brasileñas se concentran principalmente en insumos como cobre, zinc y plata, aunque también hay crecientes adquisiciones de productos de mayor elaboración como textiles, confecciones y productos agroindustriales. El Perú compra a Brasil principalmente insumos como petróleo crudo, productos manufacturados de hierro y acero, y bienes de capital que incluyen camiones, autobuses, remolques y equipos para construcción y extracción minera.
Las cifras muestran, según el Observatorio Económico del BBVA, que los vínculos comerciales entre los dos países vienen intensificándose rápidamente, y que el espacio para que lo sigan haciendo es amplio.
Si bien en los últimos años el intercambio ha aumentado, aún es relativamente pequeño, porque Brasil –como ya se dijo– compra al Perú menos del 1 % de lo que adquiere al resto del mundo.
En segundo lugar, si bien el ACE N° 58 ha liberado de impuestos a los bienes y servicios adquiridos entre ambos países, el tráfico se ha visto mermado por las barreras paraarancelarias que afectan a los envíos peruanos como los agrícolas.
Ante estos resultados adversos para el Perú, el economista Juan Carlos Mathews, director de la maestría en Negocios Internacionales de la Universidad del Pacífico, ha propuesto las siguientes acciones:
-Enfocar el esfuerzo diplomático-comercial en el levantamiento de estas barreras que son una evidente limitante para incrementar el comercio entre Perú y Brasil.
-Actualizar y profundizar la valiosa información del Plan Operativo de Mercado (POM Brasil), incluido en el Plan Estratégico Nacional Exportador (PENX 2003-2013).
-Concentrar la labor de Promperú y de la consejería comercial del Perú en Brasil en productos no tradicionales seleccionados con probado potencial: misiones comerciales, ferias especializadas, misiones de compradores, etc.
-Conexión terrestre: identificación de oportunidades comerciales por regiones.
Perú estratégico
El término de “estratégica” en la alianza peruano-brasileña lo aporta de por sí la ubicación geográfica del Perú, país dueño de una extensa costa en el Océano Pacífico que la conecta directamente con las 23 economías más dinámicas del planeta, especialmente las asiáticas y singularmente la de China.
Geográficamente Brasil no tiene acceso al Pacífico. Para comercializar con China y con las economías asiáticas debe hacerlo a través del Canal de Panamá (22,944 km), de la ruta del África y la India (22,429 km) o la del Estrecho de Magallanes (23,650 km), todas las cuales representan enormes distancias en relación a los 15,349 km que hay desde el puerto peruano del Callao.

Está claro que hasta el momento el principal beneficio de la alianza estratégica es para Brasil. Beneficio decisivo para el desarrollo de su comercio con Asia y especialmente con China. Lo que logrará el Perú con la construcción de la Interoceánica es mucho menor aún a lo que conseguirá su vecino amazónico con su acceso a los puertos peruanos. Corresponde a los negociadores peruanos buscar el equilibrio y una compensación más justa para su país como socio de la alianza.
Al Perú le será necesario, por ejemplo, contar con un gran socio que le acompañe en la proyección hacia el Asia, ya que para hacer atractivos los intercambios se requiere facilitar el acceso a mercados interesantes. El mercado peruano aún es reducido en su capacidad adquisitiva. Brasil podría suplir la deficiencia de su socio, pero mediante un acuerdo que sea estrictamente equitativo. En conjunto ambos países podrían ser muy atractivos.
Últimas noticias
El pasado 13 de mayo, la agencia oficial Andina informó que el poder Ejecutivo sometió a la aprobación del Congreso un acuerdo marco para crear una Zona de Integración Fronteriza entre Perú y Brasil, cuyo objetivo es impulsar el desarrollo y complementariedad económica, social e intercambio cultural entre ambos países.
Esta zona de integración estará conformada por tres sectores de integración con facilidades para el libre tránsito de personas, mercancías y servicios.
El sector norte une a las provincias de la región peruana de Loreto con municipios del estado brasilero de Amazonas; el sector centro, a la región Ucayali con ese mismo estado, aunque con núcleo en la ciudad de Cruzeiro do Sul; y el sector sur, a la región de Madre de Dios con el estado de Río Branco.
El acuerdo, que fue suscrito en diciembre de 2009, también tiene por objetivo incentivar la inversión privada local, regional, nacional, y binacional; así como la promoción de programas turísticos conjuntos y actividades económicas vinculadas a ese sector.
Además, adoptar medidas orientadas a eliminar en esas zonas los obstáculos al tránsito y al comercio bilateral, así como simplificar y agilizar los procedimientos de control en la frontera.
Asimismo, busca impulsar proyectos de desarrollo integrado, programas de cooperación transfronterizos para el manejo sostenible de recursos naturales y planes coordinados de manejo y vigilancia de las áreas naturales protegidas, según el texto del acuerdo enviado por la Cancillería al Congreso para su aprobación.
La alianza peruano-brasileña sigue su marcha y es de esperar que su consolidación sea justa y equitativa entre las partes.









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