La evolución del RFID, desde sus orígenes hasta nuestros días
Mary Wong, gerente general adjunta de GS1 Perú.
Aún recuerdo cuando, hace más de 10 años, un retailer local nos contactó para explorar el uso de RFID para su programa de cliente frecuente. Nos dijo: “necesito que me aseguren que podremos identificar a nuestros clientes cuando crucen las puertas de nuestras tiendas aunque su tarjeta de cliente frecuente se encuentre oculta, sea en el pantalón, terno, billetera en el caso de los caballeros, o en la cartera junto con las miles de cosas, por supuesto útiles, que nosotras las mujeres solemos cargar”.
No teníamos, por ciento, equipos de RFID, por lo que tuvimos que contactar al único proveedor que contaba con un par de antenas y un reader y utilizar los únicos modelos de tags con que contábamos en ese momento y que hoy se consideraría de la época de las cavernas. El esperado día llegó, armamos un arco simulado en nuestro Directorio y probamos la lectura de los tags de todas las formas en las que podía pasar oculto por el cliente. En mi caso lo coloqué en mi cartera, a la que adicioné adrede una lata de gaseosa y una botella de plástico de agua mineral (no olvidemos que siempre se ha mencionado al metal y agua como potenciales causas de problemas de lectura), sin mencionar las pequeñeces que ya tenía dentro, y….. funcionó!!, aunque en ciertas posiciones el tag presentaba algunas limitaciones de lectura. Para terminar esta pequeña historia debo decir que lamentablemente el proyecto no se implementó porque el ROI no justificaba la inversión que representaba el uso de la tecnología en esa época.
Más de una década ha pasado desde aquella experiencia y muchísimas más desde sus orígenes en los sistemas de radar para la identificación de naves enemigas en la Segunda Guerra Mundial hasta nuestros días en que RFID es considerada una de las tecnologías de mayor potencial en los procesos asociados a la visibilidad de cadena de suministro, con sus cuatro grandes impulsadores: la reducción de costos, mejora de la seguridad, generación de valor y cumplimiento de requisitos de los mercados globales. Sin la menor duda, las restricciones tanto físicas como de nivel de inversión de la tecnología, ya son parte hoy en día del mito empresarial.
No olvidemos que RFID recién comienza a despegar en 1999 cuando GS1 Global, Procter & Gamble y Gillette fundan el Auto-ID Center en el MIT (Massachusetts Institute of Technology), cambiando de forma radical la forma de pensar de la gente sobre el funcionamiento de RFID, ya que inicialmente los tags fueron pensados para funcionar como bases de datos móviles (especies de USBs) con capacidad de almacenar una gran cantidad de información, lo cual los volvía muy costosos.
Serán dos profesores del MIT, David Brock y Sanjay Sarma, considerados hoy los padres del RFID, quienes propondrán trabajar con un tag de muy bajo valor en todos los productos, de manera de poder identificarlos a lo largo de toda la cadena de suministro, colocando en la memoria del tag sólo el número de serie del objeto a identificar (personas, lugares y cosas), bajando así sustancialmente sus costos y complejidad de fabricación. La idea, que se enmarca dentro de lo que hoy se conoce como el Internet de las Cosas o “Internet of Things”, consiste en acceder a todos los datos asociados al número de serie del objeto, en tiempo real y donde estos se generen, a través de internet.
Un hito importante en el avance de la tecnología RFID se da entre los años 1999 y 2003, cuando el Auto-ID Center obtiene el soporte de más de 100 empresas líderes del comercio y la industria, así como del Departamento de Defensa de los Estados Unidos. Entonces se desarrollan los primeros estándares para la 1. Captura de datos a través de tags (Clase 1 y Clase 0), 2. Identificación global de objetos denominado EPC – Electronic Product Code o Código Electrónico del Producto, así como para la 3. Arquitectura de comunicaciones que facilite la visibilidad de los datos asociados a un tag RFID en internet, creándose EPCglobal como parte de GS1 Global. El ahora renombrado Auto-ID Lab es el encargado de los procesos de investigación y desarrollo de la tecnología.
Desde el 2003 a la fecha, contando con el impulso de grandes jugadores globales como Wal-Mart en Estados Unidos, Metro en Europa, así como Procter & Gamble, Johnson & Johnson y Hewlett-Packard, entre otros, hoy ya no nos cabe duda que RFID no es más una tendencia, sino una realidad, no sólo en los países altamente desarrollados, sino también en América Latina y en el Perú. He tenido la oportunidad de participar de los últimos dos eventos del RFID Journal (http://www.rfidjournalevents.com/), así como seguir de cerca la evolución del RFID en a nivel multisectorial, y mi conclusión después de mi participación de este último año es que hoy en día las empresas ya no se encuentran cuestionando la viabilidad o no del uso de la tecnología RFID así como el ROI de su implementación (como sucedía hace 3 ó 5 años atrás), sino que están en el proceso de masificar su aplicación a nivel de toda su organización para la obtención de cada vez mayores beneficios, entre los que destaca hoy como factor clave el logro de “visibilidad en tiempo real de toda la cadena de suministro”.
Hay muchas cifras que demuestran la importancia que logra el RFID. Entre ellas, y de acuerdo al reporte de investigación de VCD Research Group, en el 2011 se vendieron más de 2 billones de tags y la proyección para el 2015 es que se multiplique por 20, es decir, más de 40 billones de tags. Otro dato que proviene de estudios realizados de los beneficios logrados por Wal-Mart nos indica que en el sector retail se pueden lograr reducciones de costos de inventario y logísticos entre 5% y 8%, que representan ahorros de más de US$ 8 billones anuales.
Nos demos cuenta o no, RFID ya es hoy parte integral de nuestras vidas. Se extiende inclusive a aplicaciones que agregan valor al consumidor final: es el caso de la refrigeradora inteligente que “lee” permanentemente su “contenido” para informar al consumidor lo que requiere reponer en su lista de compras semanal; o las aplicaciones de NFC (Near Field Communication) que nos permitirán efectuar pagos a través de nuestros teléfonos celulares.
RFID nos permite incrementar la productividad y conveniencia. Es utilizado no por cientos, sino por miles de aplicaciones, entre ellas, seguridad anti-hurto, control de acceso de personal y vehículos en el sector salud (para el tracking de pacientes y la óptima dispensación de medicamentos a nivel multisectorial para el control y gestión de activos de alto valor), visibilidad de contenedores en el comercio internacional, autenticación de origen de productos, entre muchísimas otras aplicaciones que en nuestro país ya se han venido implementando en los últimos años.
Pero este es sólo el inicio del camino de grandes aplicaciones y beneficios que está en nuestras manos desarrollar y poner en marcha. Como lo dijo Ralph Waldo Emerson (escritor, filósofo y poeta estadounidense): “Nada grande se logra nunca sin entusiasmo”. Los invito a que seamos entusiastas e innovemos nuestras empresas con RFID.
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