El fracaso, una experiencia más valiosa para compartir que el éxito

El fracaso, una experiencia más valiosa para compartir que el éxito

Jueves 30 Noviembre, 2017
No existe la posibilidad de innovar, y mucho menos a la velocidad que hoy se requiere para sobrevivir en el mundo de los negocios, si se penaliza el error.

Hay una tendencia creciente que es el reconocimiento del error como valor positivo en vez de ser objeto de sanción. Podríamos decir que se ha subido un escalón más, a través de un artículo de Bill Taylor, publicado nada menos que en Harvard Business Review. Va ocupando su lugar "El Fracaso", legitimado por CEO's de corporaciones como Coca Cola, Netflix y Amazon, quienes "instan a sus empresas y compañeros a cometer más errores y asumir más fracasos" (sic).

La frase no puede ser más sorprendente y escandalosa, si se quiere, pero tiene sus fundamentos. Jeff Bezos, de Amazon, lo explica de este modo: "Si vas a hacer apuestas audaces, van a ser experimentos. Y si son experimentos, no sabes de antemano si van a funcionar. Los experimentos son, por su propia naturaleza, propensos al fracaso. Pero unos pocos éxitos grandes compensan las decenas y decenas de cosas que no salen bien".

James Quincey, nuevo director ejecutivo de Coca Cola, define: "Si no cometemos errores, no nos estamos esforzando lo suficiente". El autor de la nota sintetiza, argumentando que "si uno no está dispuesto a fracasar, no estará preparado para aprender. Y a menos que las personas y las organizaciones logren aprender a la misma velocidad que el mundo cambia, tampoco lograrán crecer y evolucionar".

Durante la mayor parte del siglo XX la planificación, por ejemplo, era la columna vertebral de todas las decisiones. Cualquier desvío era mal visto y hasta condenado. No dejaba de ser una ilusión óptica, ya que se trataba de ver la realidad tal como se pretendía, sin contar con cambios importantes. Y en verdad no los había, porque todo era más previsible. Ergo, el desvío era una falla humana, no de una realidad que cambió. El que no lo supo ver era un miope poco confiable.

En la parte de este nuevo siglo que nos toca vivir las cosas se han invertido. Lo menos confiable del mundo es la realidad, que puede cambiar de modo abrupto y hasta caprichoso. El ensayo y la experimentación pasaron a ser las herramientas fundamentales para sobrevivir, pero para ello hay que abandonar los viejos hábitos de conducción. Alentar los fracasos termina siendo una revolución cultural que muchas generaciones, anteriores, actuales y futuras, no podrán digerir fácilmente.

La tendencia es tan clara que la Universidad Smith, de Massachusetts, ha creado un programa bajo el nombre de "Fracasando bien" donde aclaran que "lo que estamos intentando enseñar es que el fracaso no es un fallo del aprendizaje, sino su función".

 

30-11-2017 / GS1 Perú