Viernes 15 Diciembre, 2017

Irak produce 4 millones 360 mil barriles de petróleo al día. Tamaño despliegue de producción implica arduo trabajo de mitigación y reducción de riesgos por parte del sector extractivo del país. Diego Perez-Claramunt es director de Asuntos Corporativos de Basrah Gas Company (BGC), un joint venture donde participan South Gas Company, Shell y Mitsubishi. Él se encarga del desarrollo del desempeño social, sostenibilidad, relaciones comunitarias y gestión de riesgos no técnicos.

Un estudio de The Centre for Social Responsibility in Mining (CSRM) y Harvard Kennedy School reveló que el costo que pueden llegar a representar los conflictos sociales para un proyecto minero se ubica en US$ 20 millones de dólares por semana. Conversamos con Perez Claramunt sobre la necesidad de una buena gestión de riesgos y relaciones comunitarias.

¿Cómo manejamos el impacto social que producen las operaciones?
Es una combinación de muchos factores. Para empezar es necesaria una organización adecuada dentro de la empresa. Que exista un reconocimiento de los riesgos, entender el impacto que las operaciones tienen, porque muchas veces las operaciones se implementan, se produce el impacto y no lo has podido prever. No has tenido el tiempo para darte a conocer, para desarrollar una relación con la comunidad, entender qué se puede hacer. Para mí esto es crítico.

¿Cómo se conoce, evita y gestiona el riesgo?
Lo lógico es que muchas empresas tengan un sistema de riesgos. Que tengan a alguien que piense qué es lo que va a pasar si de repente mandas 50 camiones de bastante tonelaje por un pueblecito pequeño y cuándo lo vas a mandar. El secreto es tener un “base line” de la situación actual antes de juntarte con la comunidad. Luego hay que tener una relación en la que juntos se puede pensar y averiguar cuáles serían las posibles actividades para mitigar y reducir ese riesgo.

Va más allá de solo dar dinero…
Hay una especie de creencia que las compañías, corporaciones, incluso pequeñas y medianas empresas, simplemente contribuyendo dinero voluntariamente a las comunidades hacen bien. Está bien que haya filantropía, que haya actividades que mejoren la comunidad en sí. Ese proceso es muy importante, pero el punto crítico y el que se sienta en el centro de todo es el impacto social.

¿Qué significa mejorar la comunidad?
Lo primero y primordial es prever y mitigar estos impactos. Lo segundo es estar ahí, porque si no estás ahí no entiendes las actividades, no entiendes la textura social de la comunidad, no entiendes las estructuras internas de la comunidad y toda esta información que ayuda luego a generar juntos un plan de actividades.

¿Proyectos de infraestructura social o proyectos culturales?
Una vez que entiendes las necesidades y tienes las prioridades, ahí el factor de consulta juega un papel muy importante. Normalmente hay una tendencia a hacer proyectos de infraestructura, pero está demostrado que invertir en capital humano en una comunidad va a dar beneficios a largo plazo. Si potencias educación, por ejemplo, siempre tendrás a algún ingeniero que más adelante mejorará la infraestructura, en vez de poner tú la infraestructura.

¿Cómo establecer el vínculo con la comunidad?
El sector extractivo, por los problemas de los últimos años, no tiene la confianza ni la relación con las comunidades. Pueden intervenir ONGs o el mundo académico como actores intermedios y ayudar en el proceso. Seamos realistas: una empresa de minería o extracción de hidrocarburos no es un ente especializado en estudios sociales y mejora de la comunidad. Aunque algunos de nosotros empezamos a trabajar allá.

¿Cómo interviene la compañía en estos espacios?
Las empresas cuentan con estructuras internas y procesos en los cuales antes de empezar a ejecutarse o implementar una operación hay mucho análisis. Ahí es donde se tiene que implementar ese entendimiento de impactos y riesgos; pero no en una habitación ellos solos, sino con la comunidad. Hoy en día cuesta mucho tiempo recuperar la confianza con comunidades que históricamente vienen con un legado de problemas medioambientales y sociales.

¿Qué hacemos con los proyectos parados?
Si un proyecto ha estado parado, y por muchas razones, yo tomaría ese tiempo para ver cómo se puede reactivar la base fundamental de la relación con la comunidad. En muchas ocasiones es hacer cosas diferentes, es volver a la etapa de planificación y hacer los cambios necesarios. Yo empezaría por recuperar esa relación. Que sea un proceso reiterativo y sobre todo de respeto e interés genuino por la comunidad. 

 

14-12-2017 / GS1 Perú

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