La tecnología en la que se invierten millones para reducir daños del tabaco

La tecnología en la que se invierten millones para reducir daños del tabaco

Martes 14 Noviembre, 2017
La industria tabacalera mundial pide más debate sobre alternativas de productos sin combustión.

Reducción de daños. Esa es la lógica que se proclama en los dos gigantes que tiene Philip Morris en Suiza e Italia. Dos edificios, en Neuchatel (Suiza) y Bolonia (Italia), en donde un ejército de científicos y obreros empujan la nueva tecnología de calentar el tabaco en vez de quemarlo bajo el amparo de la expresión "potencialmente menos dañino" para la salud de los fumadores. Para eso, el coloso tabacalero impuso 430 investigadores y 3.000 millones de dólares para diluir los agentes más nocivos del humo de tabaco, unos 100 en los más de 6.000 compuestos químicos de los cigarrillos tradicionales, a través de un dispositivo que está inspirado en el control de la temperatura y calentamiento del metal de la industria automotriz.

Estamos cursando los primeros 50 años de la era posindustrial, que nació hacia 1964 con la computación digital. Y con ello un valor solemnemente probado como razón máxima desde el punto de vista empresarial: la inteligencia.

Un dato de esa robótica industrial se llama IQOS, un dispositivo que se creó a orillas del Lago de Neuchatel, en el noroeste de Suiza, en una estructura acristalada denominada "El cubo", principal centro de innovación y desarrollo de la multinacional.

El IQOS es un dispositivo que calienta el tabaco electrónicamente a una temperatura inferior a los 300 grados, lejos de los 800 grados de la combustión de un cigarrillo tradicional. No hay humo ni ceniza, y se consume en unas 16 pitadas: "El vapor de IQOS contiene en promedio, niveles inferiores al 10% de componentes dañinos presentes en el humo del cigarrillo de toda la vida", replica la compañía. Y agrega: "Es un producto que tiene riesgo, que tiene nicotina, pero lo importante es que no tiene combustión, que es la principal causante de las enfermedades provocadas por el consumo de tabaco. Y de ahí la disminución del riesgo".

Al visitante le muestran estudios que establecen una reducción del riesgo cardiovascular y pulmonar; que la calidad del aire se mantiene (no necesita oxígeno para quemar); que la recaída hacia cigarrillos tradicionales es casi residual; y que también es bajísimo el volumen (1%) de jóvenes que se inician en el hábito de fumar a través del dispositivo.

La lógica de la alternativa entonces es la complicidad de los fumadores para consolidar "un futuro sin humo de tabaco". El CEO de la empresa, André Calantzopoulos, lo dice con todas las letras: "No sé cuándo, pero espero que sea pronto". La sentencia dispara hacia el desafío de enterrar los cigarrillos tradicionales bajo la premisa básica de un cambio radical de la estrategia para abrirse paso en la ola de restricciones sanitarias que empujan a una prohibición total del tabaco en muchos países.

14-11-2017 / GS1 Perú