¿Sufre de estrés digital? Puede curarlo con aplicaciones

¿Sufre de estrés digital? Puede curarlo con aplicaciones

Jueves 07 Diciembre, 2017
En la actualidad hay servicios online que aspiran a reducir a través de los dispositivos móviles la ansiedad que genera la tecnología

Los investigadores Michelle M. Weil y Larry D. Rosen publicaron el influyente libro Technostress en el lejano 1997, mucho antes de la eclosión de las redes sociales y la obsesión por los dispositivos móviles. El título de este estudio sirvió para definir la ansiedad derivada de la relación de dependencia de numerosos ciudadanos de sociedades globalizadas con las herramientas digitales. A menudo, este estado mental también se denomina “síndrome de fatiga informativa”, como figura en Dying for information, un trabajo de Reuters igualmente presentado en la última década del siglo pasado, cuando los iPhones y Facebook no eran más que una ilusión.

El ensayista Nicholas Carr ha llegado a escribir que las personas enganchadas a internet se sienten inducidas a la distracción permanente que angustia a los enfermos con transtorno de déficit de atención (TDA). A su juicio, sacrifican algunas de las bases del pensamiento profundo a favor de banalidades.

Clásicamente, se asumía que la reflexión tenía dos etapas: la búsqueda de información y el pensamiento creativo a partir de los datos. La segunda fase, añade Carr, se está perdiendo. Parece que baste con la primera, se lamenta. Como insiste en Superficiales, la tecnología insta a los usuarios a buscar, no a cavilar. Denuncia que la Web consigue que los cibernautas se desentiendan del pensamiento crítico sobre lo que está haciendo la red, porque los individuos se dedican a los placeres, a interactuar... Es la victoria del marketing sobre la sustancia, aceptada sin traumas por millones de ciudadanos.

Desde que plataformas como Facebook, Instagram o Twitter se han popularizado, las especulaciones sobre los valores que promueven y los efectos que desencadenan se han disparado, según recuerdan expertos como Javier Curtichs, Mauro A. Fuentes, Yolanda García o Antonio Toca, autores de Sentido social. Sin embargo, no abundan los informes que demuestren con rigor y precisión hasta dónde llega la influencia de estos instrumentos digitales. Por esta razón, científicos de la Universidad de Harrisburg de Ciencia y Tecnología, en Pensilvania (Estados Unidos), decidieron obtener conclusiones fidedignas a partir de un experimento serio.

Probaron empíricamente que una semana de desconexión entre los navegantes habituales puede causar trastornos del sueño. Los responsables de esta aportación, que hicieron el ensayo con un grupo de 800 alumnos, profesores y administrativos de la universidad, lo dicen claramente: si estas páginas no se emplean de forma adecuada, pueden dominar la vida de los cibernautas. De hecho, durante el estudio, algunos afectados se comportaron como los fumadores que se esconden para encenderse un cigarrillo sin que los vigilen.

Estos resultados pueden ampliarse con otros más recientes, como el de la empresa Go-Globe, en el que se señala que lo primero que hace prácticamente un tercio de los propietarios de iPhone al despertarse es consultar sus cuentas en las redes. Del mismo modo que la falta de confianza en la tecnología se está resolviendo con más tecnología, de acuerdo con una investigación del centro de investigación Pew y la Universidad de Elon, la ansiedad digital se puede paliar con soluciones también digitales, en especial, con aplicaciones.

El mercado ofrece una gran variedad de apps para caracterizar la situación psicológica cada jornada mediante emoticonos (Diaro-Monitor de ánimo), para medir los grados de estrés con la cámara del smartphone y agregar la frecuencia cardíaca (GPS for the Soul), para seguir lecciones con el objetivo de mejorar gradualmente tras llevar a cabo un autoexamen (Pacífica), para realizar ejercicios relajantes de respiración (Breathe2Relax), para recibir terapia musical con los auriculares (Vital Tones) y un largo etcétera.

 

07-12-2017 / GS1 Perú